miércoles, 15 de octubre de 2014

Alianza del Pacifico: ¿Alianza Económica o Político Militar?

Aníbal Garzón sociólogo español y analista internacional en uno de sus trabajos sobre la Alianza del Pacifico[1] plantea la división de nuestro continente en dos modelos: el primero integrado por países que defienden la extensión del modelo neoliberal, bajo el dominio de los Estados Unidos como potencia hegemónica, agrupados en el regionalismo abierto y el segundo modelo constituido por estados que buscan consolidar su autonomía e independencia nacional,  países que Garzón agrupa en el regionalismo estratégico. 

Ambos modelos -regionalismo abierto y estratégico- se encuentran en  pugna y  poseen esquemas regionales de integración antagónicos. 
Los agrupados en el regionalismo abierto defienden esquemas de integración como: La CAN, los tratados de libre Comercio (TLC), recientemente la Alianza del Pacifico, etc. Asimismo  los agrupados bajo de regionalismo estratégico plantean que la integración es viable a través de esquemas como la UNASUR, MERCOSUR y el ALBA, entre otros.  
La Alianza del Pacifico (AP), se define como: un bloque o alianza económica comercial de ámbito subregional conformado por cuatro países -Chile, Colombia, México y Perú-, creada el 28 de abril de 2011. La Alianza del pacifico afirma que su principal propósito es profundizar la integración de sus economías.
Sin embargo, El Prof. Atilio Boron, sociólogo argentino y doctor en Ciencia Política, asegura: “Alianza del pacifico es una alianza político-militar, y no precisamente una alianza económica”.  

Recientemente un estudio presentado en Berlín por la Fundación Bertelsmann[2] califica a la Alianza del Pacifico como un modelo pionero de integración económica. Samuel George, autor del estudio, dijo: “México, Colombia, Perú y Chile están lejos de estar en una situación perfecta, pero tienen una oportunidad de oro”. 
El economista estadounidense - Samuel George- afirma que los ‘pumas' del Pacífico  Chile, Colombia, México, y Perú, han adoptado una política agresiva de liberalización comercial, empleando una estrategia que según George ha probado ser exitosa en el área de Asia-Pacífico, con el objetivo de acercarse a los llamados ‘tigres' asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur). Ya que uno de los objetivos que persigue la Alianza del Pacifico es convertirse en una plataforma de articulación política, integración económica y comercial, con  proyección  a Asia y el Pacífico.
Al cumplir los 1000 días de creada la Alianza del Pacifico la integración económica aun no se consolida así lo demuestra la evidencia estadística que permite corroborar que este bloque no cumple con su principal propósito -profundizar la integración de sus economías-, ni tampoco existe evidencia significativa que demuestre la vinculación de la Alianza del Pacifico con fuerza a los mercados de Asia y el Pacifico, más allá del un robusto despliegue comunicacional. 
Por consiguiente, la evidencia estadística demuestra que no se cumple la afirmación de Samuel George y en consecuencia del estudio de la Fundación Bertelsmann. 
Según cifras de la División de Estadística de las Naciones Unidas -avaladas por la CEPAL-, las exportaciones al tercer año de constituida la Alianza del Pacifico, exhiben resultados negativos con cierre a la baja para Colombia, México y Perú. En el caso de Chile la tendencia es un poco más atenuada.
Para el 2011 por cada cincuenta (50) productos que constituían la oferta exportable Chilena solo tres (3) provenían de Colombia, México y Perú. Al cierre del 2013 esta cantidad se redujo a tan solo (2) dos por cada cincuenta (50) productos; es decir solo el 5.37% de los productos producidos por Chile tienen como destino sus aliados estratégicos del pacifico. 
Las estadísticas revelan que Chile importaba de los países provenientes de la Alianza del Pacifico al cierre del 2011el 9% del total de sus importaciones, cifra que cae durante el 2013 a 7.5%.
En la región los países afines al regionalismo abierto, avanzan con fuerza en una campaña de gran despliegue mediático que persigue el objetivo de desplazar la Mercosur, señalando que la Alianza del Pacifico es modelo pionero de integración en la región.
Sin embargo las cifras muestran que las exportaciones chilenas direccionadas al Mercosur casi duplican a las exportaciones cuyo destino es la Alianza del Pacifico, superando la barrera de los 6 mil 682 millones de dólares al cierre del 2013, lo que representa 8,6% de su oferta exportable.
Las importaciones chilenas al Mercosur también son significativamente superiores a las provenientes de sus aliados del pacifico. Por ejemplo: al cierre del 2013 asciendan a 9 mil 956 millones de dólares –es decir 12,5 % de sus importaciones totales-  provenían del Mercosur y 6 mil 022 millones -el equivalente al 7,5 %- de sus socios estratégicos “Los pumas del pacifico”. 
Colombia 
Estudiando el caso Colombiano la cantidad de productos exportados  e importados de los países que integran la alianza, también se redujo.  
La evidencia estadística demuestra que Colombia paso de exportar a los países de la alianza cuatro (4) productos de cada cincuenta (50) durante el 2011 a tan solo tres (3) productos al cierre del 2013.  Lo que represento cerca de 3 mil 709 millones de dólares – representando el 6.3%-  de los 58 mil 821 millones del total de sus exportaciones. Las importaciones provenientes de la Alianza del Pacifico también se vieron afectadas desde que se creó la alianza.
Durante el 2011 Colombia importaba ocho (8) de cada cincuenta (50), y al cierre del 2013 solo seis (6) productos de los cuales cinco (5) provienen de México.
Colombia importo cerca de 5 mil 495 millones de dólares de México y solo le exporto 863.800 millones de dólares durante el 2013. 
México 
Al cierre del 2013 México destinó uno (1) de cada (50) productos de su oferta exportable a sus socios del pacifico; específicamente el 2,2% del total de sus exportaciones de las cuales más del 50% tiene como destino el mercado colombiano.
Las exportaciones mexicanas a sus socios estratégicos de la Alianza del Pacifico durante ese periodo superaron 8 mil 590 millones de dólares; mientras que las importaciones solo alcanzaron los 2 mil 935 millones de dólares –México importo  menos del 1% del total de sus importaciones a sus socios del pacifico- y nada indica que este comportamiento pueda variar significativamente en el tiempo.
Para el mismo periodo el 49% de las importaciones mexicanas provenían de los EEUU y el 79% de sus exportaciones tenían el mismo destino. Siendo los Estados Unidos -país con el cual México posee Tratados de Libre Comercio- su mayor socio comercial. 
Perú 
Perú demostró ser el país de la Alianza del Pacifico que más exporto al cierre 2013 a sus socios comerciales estratégicos, destinando el  7,2% del total de su oferta exportable. Sin embargo las importaciones proveniente de los países que integran la Alianza del Pacifico han disminuido y nada indica que la tendencia se revierta.  
Por consiguiente, las relaciones comerciales intralianza no se han fortalecido precisamente desde la creación del bloque. Al contrario  solo han  profundizado su carácter extrativista debilitando sus economías locales.
Retomando la afirmación del Prof. Atilio Boron: “La Alianza del pacifico es una alianza político-militar, y no precisamente una alianza económica”. 
Cifras del Banco Mundial demuestran que el gasto militar  Colombiano, Mexicano y Peruano[3] se ha incrementado sostenidamente desde la creación de la Alianza del Pacifico. 

El gasto militar colombiano es el más elevado de la región y de los países del bloque –ascendiendo 3.44% de porcentaje total de su PIB –. Sin embargo,  Colombia es el país que percibe más recursos por concepto de ayuda militar directa por parte de los EEUU solo superado por Israel y Egipto y cuenta con nueve (9) de las setenta y seis (76) bases militares de los Estados Unidos en la región.
La ONG norteamericana Just the Facts[4] , encargada de monitorear el gasto militar de los EEUU, señala que desde 1996 hasta la actualidad Colombia ha recibido cerca de 6.820 millones de dólares, México 2.015 y Perú 909 millones.
Ahora bien, Perú destinó para el 2013 más de 2 mil 800 millones de dólares al gasto militar, representando el 1,42% de su PIB y  -al igual que Colombia- alberga nueve (9) bases militares estadounidenses en su territorio. Finalmente México y Chile con tres (3) bases y una (1) respectivamente.
La evidencia estadística expuesta, corroboró la afirmación del Prof. Atilio Boron: “Alianza del pacifico es una alianza político-militar, y no precisamente una alianza económica”.
Demostrando que la Alianza del Pacifico no cumple con su principal propósito “profundizar la integración de sus economías”, -todo lo opuesto- solo ha  profundizado el carácter extrativista de la economías del bloque debilitando el comercio intraliaza y el fortalecimiento local.
Finalmente, la Alianza del Pacifico está sirviendo de instrumento para minar a nuestro continente con 22 de las 76 bases militares del imperio estadounidense en  la región con el propósito de controlar nuestros recursos naturales y tratando de imponer nuevamente por la fuerza  “la América para los Americanos”[5]


[1] Alianza del Pacifico: Renace el regionalismo abierto como contra al nuevo regionalismo estratégico pos neoliberal. Caso Chile y Venezuela.
[2] Alianza del Pacífico, modelo pionero, según estudio. http://www.dw.de/alianza-del-pac%C3%ADfico-modelo-pionero-seg%C3%BAn-estudio/a-17682967
[3] Gasto Militar Chileno según cifras del Banco Mundial, supera 5 mil 400 millones de dólares, lo equivalente al 1,9 % de su PIB y cuenta con una de las 22 bases militares de las 76 de la región.
[4] Curso: Coyuntura Geopolítica en América Latina. La Militarización del Imperio. Atilio Boron.
[5] “La América para los Americanos”. Doctrina Monroe 1823

jueves, 7 de noviembre de 2013

FORMULA PARA EL CAOS AHORA EN VENEZUELA

La fórmula para el Caos fue una expresión empleada por el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Santiago de Chile, Henry Heckscher a principio de los 70. Formula que estuvo compuesta por un conjunto de estrategias y acciones encubiertas; tales como: sabotaje, boicot económico, atentados terroristas, financiamiento de agitadores, asesinatos selectivos, desmoralización mediática, en fin, todo lo que fue necesario para promover un golpe de Estado o el cambio de régimen.

El análisis retrospectivo de la fórmula para el caos aplicada a Chile durante el gobierno Socialista de Salvador Allende, es vital para entender desde una perspectiva crítica la situación actual que enfrenta Venezuela.

José Vicente Rangel –ex vicepresidente venezolano y ex ministro de la defensa - denunció recientemente la puesta en marcha del Plan Colapso Total compuesto por un conjunto de operaciones encubiertas con el objetivo de generar el derrumbe del estado, promoviendo el  caos económico y social para imponer un “gobierno de transición” que responda a los intereses del imperio estadounidense.


El Gobierno Socialista de Allende en Chile fue interpretado por Washington como una amenaza a su Seguridad Nacional. Richard Nixon presidente de los Estados Unidos y su asesor en seguridad nacional Henrry Kissinger; determinaron que: Chile podría configurarse como un modelo más peligroso que el implantado por Fidel Castro en Cuba y probablemente generaría alianzas con la Unión Soviética. Por tal motivo el 15 de septiembre de 1970 Richard Nixon ordenó a Kissinger "Hacer Chillar a la economía Chilena".

REDUCCIÓN DE INGRESOS
El poder económico en Chile estaba concentrado en un número limitado de familias oligárquicas, estrechamente ligadas a intereses extranjeros, específicamente americanos. Dichos grupos de poder fueron amenazados por el gobierno de Allende, ya que impulsó la estatización de áreas claves para la economía, nacionalizó el cobre, e impuso una reforma agraria con el objetivo de redistribuir justamente el ingreso.

Pocos días después de asumir la presidencia Allende se enfrentó a una corrida financiera provocada por miembros de su gobierno dirigidos por la CIA. Ocasionando bajas drásticas en los valores de la bolsa, retiro de los fondos depositados en entidades de ahorro y financiamiento.

La balanza de pago pasó de un superávit (95 U$ millones) a un déficit (-90 U$ millones) y las reservas internacionales cayeron en un 25% durante el primer año de gobierno.
El 75% de las exportaciones de Chile provenían del cobre. Por tal motivo Estados Unidos manipulo el precio del mineral a nivel internacional reduciendo significativamente los ingresos del país, generando un proceso progresivo de agotamiento de las divisas, y fortaleciendo el mercado negro de bienes y dólares.

Venezuela  al igual que Chile es un país mono productor.  Donde el 96% de las exportaciones provienen del petróleo, el sector privado exporta apenas el 1,2% del total de las exportaciones, pero requiere de 35 mil y 40 mil millones US$; es decir requiere casi dos veces nuestras reservas internacionales que hasta el pasado mes de octubre se mantenían en 21.645 U$ millones.
 
BLOQUEO INVISIBLE
Las primeras acciones contra el Gobierno de Allende fueron propiciadas por Alemania, Japón, y Suiza quienes suspendieron sus líneas de créditos a Chile. 

Posteriormente Estados Unidos aplico un bloqueo invisible, suspendiendo él envió de petróleo y paralizó las importaciones de los bienes de capital, intermedios y terminados al país. También promovió  a través de organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial la suspensión de líneas de crédito y presiono a múltiples países a reducir sus inversiones en Chile. Sumado a esta iniciativa externa, el sector privado chileno también redujo sus inversiones, lo que el sector estadal no consiguió compensar.

Actualmente empresas transnacionales –Petroleras- han impuesto cerca de 20 demandas sobre Venezuela debido a las expropiaciones realizadas en la faja petrolera, ante tribunales del  Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) por un monto estimado 20 a 30 U$ mil millones. Acción que representa un peligro potencial, ya que las transnacionales podrían embargar bienes de Venezuela en el extranjero, tal como hicieron en Chile con su principal recurso de exportación el cobre.  

DOS GOBIERNOS SOCIALISTAS
El PIB en Chile era cercano a los U$ 13 mil millones y durante el primer año creció, pasando de 3.6% a 8.5%. Generando ingresos y permitiendo el incremento del salario mínimo en un 120% sobre el índice oficial, situación que origino el aumento significativo del poder adquisitivo. Simultáneamente se implementó una política de control de precios, logrando estimular el patrón de consumo en términos cualitativos y cuantitativos. La liquidez se incrementó en un 125% en ese periodo y las  tasas de interés bajaron.

Allende logro reducir el desempleo en más de la mitad, pasando de un 8.3% a 3.8%. Paralelamente el gasto público, el sector industrial y construcción  crecieron. Durante el primer año se construyeron más de 73 mil viviendas para la clase popular Chilena.
En Venezuela, 40 años después, también en un gobierno socialista, resaltan características similares; tales como: crecimiento del PIB, el incremento sistemático del salario mínimo por encima de la inflación y en consecuencia del poder adquisitivo, la aplicación del control de precios, el incremento en el patrón de consumo, el aumento de la liquidez y la baja en las tasas de interés.
Tanto en la chile de Allende como en Venezuela se redujo el desempleo en más de la mitad y se han aplicado planes innovadores para la construcción masiva de viviendas. 

INFLACIÓN, ESCASEZ Y ESPECULACIÓN
Las estrategias y acciones encubiertas para llevar a Chile al caos económico, combinaban el crecimiento de la demanda por encima de la oferta para generar escasez de los productos de primera necesidad y en consecuencia el aumento generalizado de los precios durante los últimos dos años de gobierno, alcanzando una cifras de tres dígitos. El sabotaje económico tenía el objetivo de reducir el poder de compra de las capas más pobres de la población en la medida en que tuviesen que adquirir productos de primera necesidad en el mercado negro generado por el desabastecimiento.

Venezuela posee un sistema económico mixto donde el sector privado comercializa mayoritariamente alimentos y artículos de primera necesidad. Motivo por el cual el sector privado decide la escasez sobre los precios y el acaparamiento estratégico, obligando a la población venezolana a adquirir en el mercado negro los alimentos de primera necesidad. 

CONTRABANDO
Moniz Bandeira especialista en Política exterior y relaciones internacionales de Brasil, señala en su libro –Formula para el caos-; como fueron retiradas de Chile y llevadas a Argentina más de 200 mil cabezas de ganado, a través de las fronteras, lo que contribuyó a reducir la oferta de carne significativamente en el país.

El mismo esquema está siendo aplicado a Venezuela. Durante los últimos meses se han publicado múltiples artículos de presa denunciando el contrabando de combustible, ganado bovino y avícola, medicamentos, calzado, leche en polvo, arroz, mantequilla, harina de maíz precocida, productos de aseo personal y del hogar, fertilizantes, textiles, hidrocarburos, entre otros, que ingresan a Colombia desde Venezuela. Situación que disminuye la oferta, promueve la escasez, el agotamiento de divisas y el mercado negro de bienes y dólares.


DESMORALIZACIÓN MEDIÁTICA
La CIA desencadenó una campaña donde se emplearon estrategias de manipulación y persuasión por radio, prensa y televisión, dentro y fuera de Chile, con el objetivo de desmoralizar mediáticamente al pueblo y al gobierno socialista,  afirmando que el país estaba en crisis y en absoluto caos. Actualmente en Venezuela las redes sociales complementan la campaña mediática aplicada en Chile, exactamente con el mismo objetivo. 

Para enfrentar la crisis inducida desde Washington producto de conjunto de estrategias y acciones encubiertas que integran la fórmula para generar el caos en Venezuela, es vital  vencer en la guerra económica. Consolidando un nuevo orden económico basado en el desarrollo las fuerzas productivas, en la restructuración del sistema productivo y de comercio exterior, para hacer definitivamente irreversible a la Revolución Bolivariana.